Tema VII. Espacio rural y actividades del sector primario.
De la agricultura tradicional a la de mercado.
En España se ha abandonado la agricultura de subsistencia por la de mercado.
El resultado ha sido la transformación de la población rural, del trabajo agrario, de la superficie y estructura de las explotaciones agrarias y de la producción y comercialización de los productos.
La agricultura tradicional se basaba en dos factores: tierra y trabajo. Esta situación se mantuvo mientras la mano de obra fue abundante y barata. Cuando la industria necesitó mano de obra y el ferrocarril facilitó las comunicaciones, se inició un proceso de éxodo rural.
Para adaptarse a la economía de mercado, los agricultores han adoptado nuevas tecnologías y han invertido en capital para regadío, maquinaria, ganado de raza e instalaciones. También han contado con créditos y subvenciones estatales y autonómicas de la UE.
Latifundios.
Explotaciones de grandes dimensiones, (mas de 100 ha), donde se practica una agricultura extensiva. Predomina en Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía.
Tradicionalmente estaba asociado a una economía de bajo rendimiento, gran número de trabajadores y absentismo del propietario en la explotación.
Hoy están mecanizados y se obtienen importantes cosechas cuya comercialización produce elevados beneficios. Se ha creado un tipo de trabajo especializado en el manejo de maquinaria: (tractores, cosechadoras, motocultores, etc.).
Minifundios.
Explotaciones de pequeñas dimensiones (menos de 10 h). Predominan en el Norte de la Península y archipiélagos Balear y Canario.
Está acusando cambios profundos.
El tamaño reducido dificulta la mecanización, su producción es escasa y no permite una buena comercialización.
En la actualidad es rentable si se practica una agricultura intensiva o muy científica: plantas ornamentales en invernaderos, cultivos tempranos de huerta en regadío o bajo plástico (Almería).
Explotaciones de tamaño medio.
30 ha.
Desde la UE se han favorecido este tipo de explotaciones familiares y se ha fomentado la agricultura intensiva para obtener productos de calidad. Se han incentivado la reagrupación de parcelas, se han facilitado créditos, ayudas y desgravaciones de impuestos.
Población rural y trabajo agrario.
La población agraria disminuye debido a la mecanización y la baja rentabilidad.
Sin embargo, en la actualidad, algunos habitantes de la ciudad han empezado a trasladarse a municipios rurales en busca de mejor calidad de vida o por la mejora de las comunicaciones, provocando un aumento de la población.
Esta nueva población más la población urbana que visita en vacaciones los municipios rurales ha favorecido la creación de actividades no agrícolas, con el aumento de las rentas y el bienestar. Ello obliga a diferenciar a la población rural que es la que vive en una zona rural y la población agraria, que es la que trabaja en el sector agrario.
De forma paralela las estadísticas muestran un cierto crecimiento de la población activa agraria joven por la presencia de inmigrantes asalariados fijos o temporales. Pese a esta tendencia sigue predominando la población agraria mayor de 40 años.
La dispersión de parte de la población urbana por el territorio responde a diversas razones: vivienda con más espacio, más barata, mejores desplazamientos, actividades industriales y de servicios en zonas rurales, percepción positiva de lo rural, salud, etc.
El trabajo agrario.
En las fincas pequeñas y medianas los propietarios son quienes trabajan, son explotaciones familiares o con la participación de asalariados fijos.
En las estadísticas no se contabiliza el trabajo de las mujeres, que además tienen a su cargo el trabajo doméstico y familiar. Cuidan del huerto, el corral, venta en el mercado local o manejan tractores. Estas tareas se contabilizan como ayuda familiar a tiempo parcial.
Debido a los bajos rendimientos y la mecanización, cada vez es más frecuente que en la explotación trabaje el hombre mientras la mujer e hijos tienen otra actividad económica.
También es habitual que el pequeño propietario trabaje en el campo a tiempo parcial, combinando trabajos agrícolas con otros en la industria, la construcción o los servicios.
En las fincas grandes disminuye la aparcería y el arrendamiento. La mecanización ha aumentado la demanda de trabajadores eventuales.
La necesidad de mano de obra eventual de temporada se resuelve con inmigrantes, (rumanos, marroquíes y colombianos).
La reciente crisis originó una tendencia a contratar trabajadores nacionales.
En Galicia y cornisa cantábrica predomina el trabajo familiar.
En Andalucía, Extremadura y Murcia predominan las explotaciones y el trabajo asalariado eventual.
Producción y comercio agrarios.
La producción agrícola depende de la superficie dedicada al secano o al regadío, la calidad de los suelos y la intensidad de los cultivos.
Los cultivos de secano.
Los más extendidos son los cereales, la vid, y el olivo. Los cereales se cultivan de forma extensiva, el trabajo está muy mecanizado y se seleccionan las semillas.
La vid y el olivo no admiten un grado tan alto de mecanización y la obtención de productos de calidad exige más cuidados.
La vid se extiende tanto en las zonas atlánticas como mediterráneas y su producción se ha especializado en vinos de calidad (Rioja, Ribera del Duero, Jerez) y vinos blancos y cavas (Galicia y Cataluña).
El olivar ha mejorado su cultivo al aumentar la superficie destinada a la aceituna de almazara y ha disminuido la de mesa.
En secano también hay producción de fruto seco, (almendra, avellana, nuez), girasol y leguminosas.
Cultivos de regadío.
La superficie de regadío ha aumentado por la construcción de acequias y canales, la explotación de aguas residuales, y el empleo del goteo.
Sobresale la producción frutícola y la horticultura.
Destacan los cítricos, (importantes en las exportaciones), peral, níspero, albaricoque, ciruelo, cerezo.
Las hortalizas han aumentado su rendimiento. El regadío puede proporcionar varias cosechas al año. Demanda mucha mano de obra, fertilizantes, productos fitosanitarios y semillas de alto rendimiento.
La producción ganadera.
España es el segundo país de la UE por su importancia ganadera.
Se trata de un sector tecnificado.
Se combina la producción tradicional con la producción intensiva.
Cuatro tipos de ganado:
- Bovino, uno de los pilares de la ganadería nacional. Especialización creciente en carne y leche.
- Ovino. La trashumancia se ha abandonado. La producción de lana tiene poca importancia. Interesa más la producción de carne y leche.
- Porcino. Importante desarrollo. Consumo fresco y embutido.
- Avicultura. Muy industrializada, rendimientos elevados. Aumento de producción de aves y huevos.
Comercialización de productos agrarios.
España vende a la UE el 75% de sus exportaciones agrarias, pero compra el 57% de sus importaciones de alimentos a las multinacionales europeas.
Una de las industrias agroalimentarias más relevantes de España es la del vino. Cubre el mercado nacional y se exporta a Europa y América.
Otras en auge son los embutidos, jamones y conservas. Platos precocinados y congelados. Y también la fabricación de piensos.
Paisajes agrarios
Resultado de la combinación de factores físicos y humanos.
Los elementos más visibles de un paisaje agrario son la cobertura vegetal o cultivo, el tamaño y el tipo de explotación, la presencia de la ganadería, el hábitat humano y las comunicaciones.
Atlántico:
Propio de la cornisa cantábrica y tierras gallegas. Zonas montañosas y relieve accidentado. Clima lluvioso y suave, presencia de prados y bosque caducifolio con repoblaciones de pino y eucalipto.
La agricultura ocupa poca extensión. El prado se dedica al pasto para la ganadería o producción de heno. El monocultivo más destacado es el maíz forrajero y el manzano para sidra.
La ganadería está orientada a la cría de vacuno para leche (País Vasco, Cantabria y Asturias) Se ha incrementado la cabaña ganadera con la introducción de nuevas razas (vaca frisona). En Galicia se han especializado en carne de vacuno.
La estructura agraria es minifundista y por eso se ha estimulado la concentración parcelaria. Predominan las explotaciones familiares o pequeñas empresas.
La población agrícola vive dispersa en caseríos y aldeas. Algunos caseríos se convierten en residencias de verano.
De interior:
Comprende las tierras interiores de Castilla y León, Castilla-La Mancha y enclaves de las depresiones del Ebro y Guadalquivir.
El clima es continental con altas temperaturas en verano y fríos inviernos con heladas. Pocas precipitaciones.
El terreno forestal es escaso, asociado a cultivos herbáceos o barbecho y al pastoreo, (dehesas).
Cultivo del cereal (trigo y cebada) con rotaciones trienal o bienal. Muy mecanizado, empelo de abonos químicos y semillas de calidad. Reducción del barbecho. Junto a los ríos hay pequeñas explotaciones hortofrutícolas y captaciones de agua para el riego.
Predomina el ganado ovino. En las proximidades de los núcleos se da la ganadería industrial y en las dehesas extremeñas y salmantinas hay ganadería extensiva, se cría ganado vacuno y ovino para carne, y piaras de cerdos que se alimentan de bellotas.
En zonas de secano y campiñas del Guadalquivir predominan las explotaciones grandes con una agricultura mecanizada. En zonas de regadío la propiedad es mediana, pero se está sustituyendo por propiedades extensas y tecnificadas.
La población es escasa y está envejecida. El hábitat se concentra en pequeños núcleos rurales y ciudades agropecuarias.
Mediterráneo:
Tierras del litoral y prelitoral mediterráneo algunas zonas de las depresiones del Ebro y Guadalquivir e islas Baleares.
Lugares de relieve accidentado, llanos litorales y valles sedimentarios con suelos fértiles. Terreno forestal poco productivo. Degradación de áreas arbóreas.
Clima seco. Sequía en verano. Agricultura de secano. Cereales, vid y olivo (trilogía mediterránea). El olivar en Jaén, Badajoz y Ciudad Real. Otros cultivos: almendro, avellano y algarrobo.
En zonas de temperaturas más suaves y los suelos fértiles se practica el regadío, selección de planteles (pequeños espacios) y empleo de productos fitosanitarios.
Principales cultivos: hortalizas al aire libre o bajo plástico en Andalucía, cítricos en Levante, de Castellón a Murcia, y frutos tropicales (aguacate y chirimoya) en Málaga y Granada.
Ganadería ovina y caprina en zonas de secano. La bovina y porcina intensiva en Cataluña.
Estructura agraria de explotaciones de tamaño medio, aunque predomina el latifundio. Son de pequeñas dimensiones en el litoral.
La población tiende a concentrarse en grandes pueblos, aunque existe el hábitat disperso.
De montaña:
Zonas de relieve, clima frío. Actividades agropecuarias y silvícolas (bosque), según la altitud y la insolación.
En las montañas del norte: pastos, huertas y cultivos en valles.
En las del sur: cultivos escalonados en la solana y bancales en laderas bajas.
Explotación forestal, haya y castaño, repoblación de pinos para madera y papel y eucaliptos.
Ganadería bovina y ovina extensiva y trashumancia local.
Estructura agraria de pequeñas propiedades en valles y al pie de las montañas. Tierras muy parceladas y separadas por setos y caminos arbolados.
Poblamiento escaso, pequeños núcleos.
Actualmente abandono de las actividades agrarias en beneficio del turismo de invierno y verano.
De Canarias:
Se caracteriza por los suelos volcánicos y el relieve escarpado. Se aprovechan para la agricultura los barrancos, cumbres y laderas. El clima es cálido subtropical, escasa pluviosidad.
Cultivos bajo enarenados artificiales para conservar la humedad.
Principal cultivo el plátano (Tenerife y La Palma). En segundo lugar, el tomate y después la patata. Para aumentar el rendimiento, cultivos protegidos bajo plásticos, hortalizas y frutales.
Ganadería caprina y ovina. El bovino y el porcino están en retroceso.
La estructura agraria es variada. Hay economía de subsistencia y propiedades pequeñas. Grandes propiedades en la costa.
La población agraria está en retroceso y envejecida. El hábitat rural es concentrado.
El bosque canario está protegido, en especial el pino y la laurisilva, zonas declaradas patrimonio de la humanidad.
Política agraria de la UE.
España ingresó en la UE en 1986.
Al principio la CEE potenció la agricultura para abastecer a los países comunitarios y elevar las rentas agrarias. Para ello se subvencionaban los productos y se compraban los excedentes. España entró en la CEE precisamente cuando se cambió de política, lo que causó cierta desorientación.
Las ayudas económicas provocaban la sobreproducción y la compra de excedentes mantenía los precios agrarios comunitarios por encima de los precios del mercado internacional. Por otro lado, la entrada en la UE de países con rentas agrarias más bajas exigía disminuir la ayuda a países desarrollados, como España.
En el año 2003 la PAC modificó su orientación en pro de una mayor competitividad y adaptación a la demanda y restringió las ayudas económicas. En España eso obligó a limitar inversiones y desaparecieron áreas de cultivos subvencionados, (tabaco y algodón).
En 2004 se unieron a la UE diez nuevos países. El incremento de sus tierras de cultivo obligó a replantear la agricultura comunitaria.
Para el periodo 2014-2020, la UE ha asignado a España una ayuda de 7451 millones de euros con el Programa Nacional de Desarrollo Rural. Objetivos: aumentar la productividad de la agricultura y la silvicultura, desarrollar la industria agroalimentaria, mejorar el medioambiente y el entorno rural.
Desde la PAC se conceden ayudas a los jóvenes agricultores y de mayor edad, así como para la recuperación de áreas forestales, bienestar de los animales y catástrofes naturales. Se controla el cumplimiento de la higiene, sanidad y observación del medio y se fomentan la calidad y competitividad con el etiquetado de calidad de la UE.
La pesca.
España es una potencia pesquera. Se enfrenta a una dura crisis por: dificultad por acceder a caladeros, el agotamiento de especies y la sobrepesca.
Las plataformas continentales españolas son poco aptas para la pesca.
La costa cantábrica y gallega tiene una plataforma muy agotada.
La plataforma del golfo de Cádiz queda limitada por las aguas territoriales de Marruecos.
Las costas mediterráneas están muy empobrecidas y demasiado saladas y cálidas.
Debido a esta situación, la flota pesquera española ha buscado caladeros ricos en otros lugares.
En el Mar del Norte faenaban las flotas del Cantábrico y de Galicia, pero la UE ha establecido cupos de capturas y temporadas de veda.
Las aguas de Terranova (Canadá) son frecuentadas por barcos españoles para pescar bacalao y fletán, pero Canadá está poniendo restricciones.
Los barcos españoles también faenan en las Canarias, Banco Sahariano, pero los frecuentes conflictos con Marruecos, Senegal y Mauritania han obligado a acuerdos.
Por todas estas dificultades, se han buscado nuevos destinos: Mozambique, Somalia y América Latina.
Zonas de pesca en España.
Región Noroeste, costas gallegas. Importante volumen de pesca. El puerto de Vigo es el primero de España. Tiene base la flota congeladora y bacaladera. A su alrededor hay importantes astilleros, industria conservera, empresas pesqueras y distribuidoras.
Región cantábrica. Segunda en tonelaje. Puertos de Ondarroa, Donostia-San Sebastián y Gijón.
Región Mediterránea. Puertos poco activos, pobres en pesca. Es necesario importar pescado en época turística.
Región Canaria. Puerto de Las Palmas. Pesca de altura y de gran altura. Problemas con países africanos limítrofes al Banco Sahariano.
Región Suratlántica. De Ayamonte a la Línea de la Concepción. Puertos de Cádiz, Huelva y Algeciras. Se desembarcan cigalas, langostinos y gambas procedentes de las costas africanas.
Problemas de la pesca
Modestos recursos de los caladeros nacionales.
Cuotas en los caladeros comunitarios.
Restricciones en caladeros internacionales.
Envejecimiento de la población ocupada en el sector.
Antigüedad de la flota, necesidad de modernización.
Precariedad en el empleo.
Mejora de las infraestructuras de los puertos.
Sobrexplotación de caladeros.
Contaminación.
Deterioro paisajístico.
La Acuicultura.
Cría de especies vegetales y animales acuáticos, marinos o de agua dulce para consumo humano.
Es de las mayores de la UE.
Instalaciones cerca de las playas o ríos.
En el norte predomina el cultivo de moluscos, mejillón, ostras, almejas, berberechos y rodaballos, pulpo, besugo y lenguado.
En el Mediterráneo zona sur atlántica y Canarias, lubinas, doradas y atún rojo.
En el interior trucha, cangrejo, carpas y esturiones.
Su principal problema son los costes en alimentación, sanidad y bienestar animal.
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